
En el 10º aniversario de Restauración de Vida no solo celebramos años… celebramos vidas cambiadas, promesas cumplidas y el poder de Dios moviéndose en medio de su pueblo.
Cada aplauso, cada lágrima y cada abrazo fueron un recordatorio de que cuando la iglesia está unida en visión y propósito, no hay límites para lo que Dios puede hacer.
Esta no es solo nuestra historia, es la historia de una comunidad que cree, que avanza y que sabe que lo mejor todavía está por venir.
¡Sigamos escribiendo juntos los próximos capítulos!









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