Uno de los principales argumentos que promueven quienes buscan restarle crédito a la Biblia, es compararla y referirla como copia de la epopeya Gilgamesh, de los Sumerios.
Quienes toman este argumento para el debate involucran a toda la Biblia, sus 66 libros, desconociendo en absoluto que el tema solo implicaría unos cuantos capítulos del libro Génesis; por tanto, incurren en varias falacias. (Falacia es un razonamiento que parece lógico, pero es tramposo, con el fin de distorsionar una realidad)
Falacia de generalización, y de composición:
Involucrar a toda la Biblia cuando solo son algunos capítulos del Génesis; como ambos coinciden en el diluvio, entonces toda la Biblia es copia de la epopeya de Gilgamesh, el núcleo de esta falacia. Como la epopeya es un mito, entonces la Biblia también es un mito.
Falacia de temporalidad:
La epopeya de Gilgamesh tiene más antigüedad, entonces, la Biblia es copia de la epopeya.
Falacia de hombre de paja:
Presentan a la Biblia como “copia calcada” sin considerar la gran diferencia entre ambas obras literarias, pues se implica la arqueología, la historia, la profundidad teológica. Quien reduce a la Biblia a mito, ignora la importancia arqueológica e histórica que ha tenido para descubrimientos del imperio persa.
Contexto histórico.
La cultura sumeria es considerada por los historiadores como la civilización más antigua registrada en la Historia. Aunque existen asentamientos con más antigüedad, carecen de avances como la escritura, la agricultura, la forja de metales, sistemas de irrigación, templos, y administración organizada y compleja.
Los sumerios nacen de la cultura El Oveid(Ubaid 4000 a.C), y teológicamente son paganos, pues adoran a dioses serpientes que fueron adoptados también por la cultura sumeria.
Geográficamente, los sumerios están asentados en la Mesopotamia: desde el Golfo Pérsico hasta el sur de Turquía, siguiendo los ríos Tigris y Éufrates, que es un dato de suma importancia para comprender las similitudes.
¿Por qué?
Porque expertos sugieren que el Jardín del Edén, que es el punto de origen bíblico, está al sur de Mesopotamia; cerca del Golfo Pérsico; es decir, de aquí parte la historicidad bíblica.
Los hebreos nacen de la cultura sumeria. Abraham, nación en Mesopotamia, era sumerio. La teología asume que Dios apartó a Abraham de los sumerios, una civilización pagana que adoraba muchos dioses cuyo culto, implicaba el sacrificio humano, principalmente de niños y bebés.
Adán es del Jardín del Edén, ubicado en Mesopotamia; después tenemos a Caín:
Génesis 4:16-17
«Y salió Caín de delante de Jehová, y habitó en la tierra de Nod, al oriente de Edén. Y conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Enoc; y edificó una ciudad, y llamó el nombre de la ciudad del nombre de su hijo: Enoc.»
Toda la trascendencia desde Adán hasta Abraham, fueron personajes que naturalmente conformaron el nacimiento de la cultura sumeria, pues tenemos en Génesis 10 el registro de Nimrod, que sería el primer poderoso sobre la Tierra, fundador de ciudades como Babel, Uruk, Accad, Calné, y en otras partes como Asiria: Nínive, Rehobot-Ir, Cala, Resén (entre Nínive y Cala, “la gran ciudad”)
Esto significa que hasta Abraham, la trascendencia de Adán fue parte del desarrollo de la cultura sumeria desde los 4000 a.C., y por consecuencia, existe similitud en la epopeya de Gilgamesh, y algunos capítulos del Génesis.
Más adelante, Abraham es separado por Dios de su ciudad Ur, donde residía, y es llevado por su padre a Canaan, y fundaron la cultura hebrea que se convirtió en el pueblo de Israel.
No obstante, el Pentateuco tiene un registro de antigüedad que data su integración en el año 1400 a.C., que es uno de los puntos que más atacan porque la Epopeya de Gilgamesh, que son tablillas, tienen una antigüedad de aproximadamente 6 mil años; es decir, fueron escritas alrededor del año 4000 a.C. Los tiempos de Adán aproximadamente.
Sin embargo, la epopeya es la más grande creación literaria de la antigua Babilonia(Babel, biblicamente creada por Nimrod) que ofrece una historia mística que narra las historias de Gilgamesh y su amigo Enkidu en el que derrotan monstruos. En tanto, el Pentateuco, es una recolección de escritos desde los tiempos antiguos que Moises acopió, y reescribió para consignar la historicidad del Génesis desde Adán, la creación de la Tierra, y el universo dentro del plan de redención de la humanidad.






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