Restauración de Vida

Un lugar de milagros y transformación

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El servicio a Dios; un privilegio: Pastor Osiel Méndez

Ciudad Victoria, 19 de enero de 2026.-En un mensaje cargado de pasión y llamado al compromiso, el Pastor Osiel Méndez, exhortó a Restauración de Vida a entender el servicio a Dios como un privilegio eterno y sin fecha de caducidad, durante un sermón pronunciado en el contexto de la celebración del fin de la campaña de Primicias de este 2026.

Tomando como base la parábola de los obreros de la viña (Mateo 20:1-16), el predicador enfatizó que Dios es quien llama, contrata y recompensa a sus colaboradores, independientemente de su condición, hora de incorporación o limitaciones personales.

Dios nos llama colaboradores, siendo indignos, inferiores, débiles e imperfectos”, declaró el ministro, destacando que “el contrato de servicio no tiene vigencia ni caducidad”. Agregó que el verdadero descanso solo llegará “cuando allá se pase lista”, refiriéndose a la eternidad.

El sermón, que incluyó anécdotas personales y ejemplos cotidianos de la vida de la iglesia —como el aseo del templo, el manejo de equipos audiovisuales o la cocina para eventos—, rechazó excusas comunes: “No había quién”, “es temporal” o “tengo otros planes”. Insistió en que cada rol, por pequeño que parezca, es un llamado divino.

Uno de los momentos más impactantes fue cuando explicó que Dios contrata incluso a los de la “hora undécima” —aquellos que la sociedad considera “defectuosos” o tardíos—, recordando que en la cultura judía de la época, los últimos en ser contratados solían tener alguna limitación física. “No hay pretextos para no servir”, afirmó.

El pastor criticó la murmuración y la envidia que surgen cuando se pierde la satisfacción en el servicio, comparándolas con los obreros de la primera hora que se quejaron al recibir el mismo pago que los últimos. “Cuando falta gozo, aparecen celos, envidia y murmuración”, señaló, y exhortó: “No espere nada de la gente, espere todo de Dios”.

En el cierre, hizo un llamado masivo al frente del templo: líderes electos para 2026, diáconos, miembros de ministerios de alabanza, damas, jóvenes y toda la congregación que desee comprometerse. Oró por una “unción fresca” sobre los siervos y por milagros familiares, restauraciones y puertas abiertas como recompensa divina.

Desgástate por mí, que yo tengo cuidado de ti”, repitió varias veces, citando el mensaje que Dios le habría dado. Invitó a honrar al Señor con tiempo, fuerzas, dones, talentos y recursos, prometiendo que Él se encargará del resto.

El sermón culminó en un ambiente de profunda emoción y entrega colectiva, con la iglesia de pie respondiendo al llamado a servir “en la buena y en la mala, en el desierto y en la abundancia”.

Este evento refleja el espíritu de renovación y compromiso que muchas iglesias locales buscan impulsar en 2026, año en que diversas congregaciones renuevan liderazgos y proyectos ministeriales.

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